Insomnio
La Introducción de Insomnio
Los vientos monstruosos y los torbellinos de polvo — y la preocupación constante de tener a mi padre en la carretera como camionero de larga distancia — bastaban para mantenernos despiertas toda la noche, mientras mi madre barría montones de tierra para que al menos tuviéramos un lugar limpio donde dormir. En esos días vivimos nuestra propia tormenta de polvo, y su huella nunca nos ha abandonado del todo.
En Insomnio, trato de capturar ese espíritu implacable y agotador del viento interminable y las noches sin sueño — la manera en que esas tormentas se asentaron tan profundamente en mis huesos que, incluso ahora, el sonido del viento puede mantenerme despierta hasta la mañana, enterrándome en montones de recuerdos hechos de arena.
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Insomnio
El viento aullante vaga sin rumbo
a través de campos de sueños olvidados y promesas vacías.
Los montones se amontonan en los escalones y alféizares,
y el polvo se desliza por las grietas y hendiduras.
El aire es espeso, y me falta el aliento.
El polvo se asienta pesadamente sobre mis esperanzas y aspiraciones.
Mi alma está triste; mi corazón afligido gime con
el aullido fúnebre del viento, un lamento sin palabras.
El viento es implacable y el quejido incesante,
y barro porque debo, y lloro mientras barro.
Me domina una obsesión demoníaca
del peor tipo — barrer y limpiar, aullar y llorar,
y no puedo detenerme a dormir, no puedo detenerme a dormir.


